jueves, 24 de octubre de 2013

El cuidado de los pies en las personas de la tercera

En primer lugar, trátelos bien. Haga una observación meticulosa de sus pies con regularidad, o pida a un familiar que lo haga. Los podólogos y los médicos de atención primaria (médicos generales y de cabecera) están capacitados para tratar la mayoría de los problemas de los pies. A veces es necesario contar con los conocimientos especiales de un cirujano ortopédico o de un dermatólogo.

Mantener una buena circulación sanguínea hacia los pies también ayuda, lo cual se logra elevando los pies cuando se está sentado o acostado, haciendo estiramientos si ha estado sentado por largo rato, caminando, haciéndose un suave masaje en los pies o introduciéndolos durante un rato en agua tibia. Trate de evitar la presión de los zapatos que le queden ajustados. Trate de no exponer sus pies a temperaturas frías. No se siente por largos períodos de tiempo (especialmente con las piernas cruzadas).

Usar zapatos cómodos que calcen bien puede prevenir muchas dolencias de los pies. Aquí encontrará algunos consejos prácticos para conseguir zapatos que calcen bien:

El tamaño de los pies cambia con el paso de los años; por lo tanto, mídase siempre los pies antes de comprar zapatos. La mejor hora del día para medírselos es al final del día cuando los pies están en su punto más ancho.

La mayoría de las personas tiene un pie más grande que el otro, así que el zapato debe calzar bien en el pie más ancho.

Durante el proceso de selección, asegúrese que tiene el suficiente espacio (3/8" a 1/2") para su dedo más largo del pie en la punta de cada zapato, cuando usted está de pie.

No compre zapatos que sean demasiado estrechos, esperando que estos vayan a estirarse para caber bien.

El talón debe calzar cómodamente en el zapato, este debe quedar mínimamente holgado. Los zapatos no deben subir y bajar sobre el talón al caminar.

Camine con los zapatos puestos para cerciorarse de que le calcen y se sientan bien. Luego llévelos a casa y pase algún tiempo caminando sobre la alfombra para cerciorarse de que le calcen bien.


Problemas comunes de los pies

Las infecciones con hongos y bacterias, se manifiestan porque pasamos mucho tiempo con los pies dentro de los zapatos, lo cual crea humedad y calor que es el clima ideal para que se reproduzcan los hongos. Las infecciones de este tipo pueden causar resequedad, enrojecimiento, ampollas, irritación y peladuras. Si no se trata correctamente la infección puede reaparecer.

La piel seca puede causar irritación y escozor en los pies. Use una cantidad pequeña de jabón suave y crema o loción hidratante en las piernas y pies todos los días.

Los callos y durezas son el resultado de la fricción y presión que sufren las partes huesudas del pie contra los zapatos. Si tiene callos o durezas consulte al médico. A veces con sólo usar zapatos que calcen mejor o usar plantillas especiales se soluciona el problema. Tratarse los callos y durezas por sí mismo puede ser perjudicial, especialmente si es diabético o tiene mala circulación.

Las verrugas son crecimientos de la piel causadas por un virus. A veces son dolorosas y si no se tratan se pueden propagar.

Los juanetes se presentan cuando las articulaciones del dedo gordo no encajan como deben y se hinchan, y el área se pone sensible.  Si el juanete no es grave, los zapatos con empeine y antepié ancho pueden ayudar contra el dolor al igual que las vendas en los pies o plantillas que protejan el juanete.

Fuente: http://www.ligasmayores.bcn.cl/content/view/449519/El-cuidado-de-los-pies-Para-las-personas-de-la-Tercera-Edad.html#first


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