En primer lugar, trátelos bien.
Haga una observación meticulosa de sus pies con regularidad, o pida a un
familiar que lo haga. Los podólogos y los médicos de atención primaria (médicos
generales y de cabecera) están capacitados para tratar la mayoría de los
problemas de los pies. A veces es necesario contar con los conocimientos
especiales de un cirujano ortopédico o de un dermatólogo.
Mantener una buena circulación
sanguínea hacia los pies también ayuda, lo cual se logra elevando los pies
cuando se está sentado o acostado, haciendo estiramientos si ha estado sentado
por largo rato, caminando, haciéndose un suave masaje en los pies o
introduciéndolos durante un rato en agua tibia. Trate de evitar la presión de
los zapatos que le queden ajustados. Trate de no exponer sus pies a
temperaturas frías. No se siente por largos períodos de tiempo (especialmente
con las piernas cruzadas).
Usar zapatos cómodos que calcen
bien puede prevenir muchas dolencias de los pies. Aquí encontrará algunos
consejos prácticos para conseguir zapatos que calcen bien:
El tamaño de los pies cambia
con el paso de los años; por lo tanto, mídase siempre los pies antes de comprar
zapatos. La mejor hora del día para medírselos es al final del día cuando los
pies están en su punto más ancho.
La mayoría de las personas
tiene un pie más grande que el otro, así que el zapato debe calzar bien en el
pie más ancho.
Durante el proceso de
selección, asegúrese que tiene el suficiente espacio (3/8" a 1/2")
para su dedo más largo del pie en la punta de cada zapato, cuando usted está de
pie.
No compre zapatos que sean
demasiado estrechos, esperando que estos vayan a estirarse para caber bien.
El talón debe calzar
cómodamente en el zapato, este debe quedar mínimamente holgado. Los zapatos no
deben subir y bajar sobre el talón al caminar.
Camine con los zapatos puestos
para cerciorarse de que le calcen y se sientan bien. Luego llévelos a casa y
pase algún tiempo caminando sobre la alfombra para cerciorarse de que le calcen
bien.

Problemas comunes de los
pies
Las infecciones con
hongos y bacterias, se manifiestan porque pasamos mucho tiempo con los pies dentro
de los zapatos, lo cual crea humedad y calor que es el clima ideal para que se
reproduzcan los hongos. Las infecciones de este tipo pueden causar resequedad,
enrojecimiento, ampollas, irritación y peladuras. Si no se trata correctamente
la infección puede reaparecer.
La piel seca puede causar irritación y escozor en los
pies. Use una cantidad pequeña de jabón suave y crema o loción hidratante en
las piernas y pies todos los días.
Los callos y durezas son el resultado de la fricción y presión
que sufren las partes huesudas del pie contra los zapatos. Si tiene callos o
durezas consulte al médico. A veces con sólo usar zapatos que calcen mejor o
usar plantillas especiales se soluciona el problema. Tratarse los callos y
durezas por sí mismo puede ser perjudicial, especialmente si es diabético o
tiene mala circulación.
Las verrugas son crecimientos de la piel causadas por un
virus. A veces son dolorosas y si no se tratan se pueden propagar.
Los juanetes se presentan cuando las articulaciones del
dedo gordo no encajan como deben y se hinchan, y el área se pone sensible. Si el juanete no es grave, los zapatos con
empeine y antepié ancho pueden ayudar contra el dolor al igual que las vendas
en los pies o plantillas que protejan el juanete.
Fuente: http://www.ligasmayores.bcn.cl/content/view/449519/El-cuidado-de-los-pies-Para-las-personas-de-la-Tercera-Edad.html#first
Fuente: http://www.ligasmayores.bcn.cl/content/view/449519/El-cuidado-de-los-pies-Para-las-personas-de-la-Tercera-Edad.html#first
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