sábado, 23 de noviembre de 2013

Consejos para soportar el calor en el adulto mayor

El exceso de calor puede producir efectos perjudiciales para la salud de las personas, especialmente para enfermos crónicos, niños y nosotros las personas mayores.
Algunas recomendaciones:

Protégete del calor.

  • Evita salir a la calle en las horas más calurosas del día.
  • No te esfuerces demasiado cuando esté haciendo mucho calor.
  • Si tienes que salir permanezca a ser posible a la sombra.
  • Cúbrete la cabeza con un sombrero o gorra y vístete con ropa ligera de colores claros.
  • Cierra las persianas y echa los toldos de las fachadas expuestas al sol.

Refréscate
  • Bebe bastante agua y con frecuencia (al menos 2 litros diarios), aunque no sientas sed, e ingiere alimentos con frecuencia.
  • Dúchate frecuentemente durante el día o refréscate con paños húmedos.
  • Evita el alcohol, las bebidas con cafeína y las comidas calientes.
  • Aumenta el consumo de frutas de verano y verduras (gazpachos ligeros y ensaladas frías) para recargar el organismo de sales minerales.
  • Permanece durante el mayor tiempo posible dentro de casa en la sala más fresca.
  • Las habitaciones de la casa deben disponer de persianas o toldos en las ventanas o balcones. El frigorífico debe estar en perfecto estado de funcionamiento.
  • Si en tu domicilio no hay un sitio fresco o con aire acondicionado acércate, al menos durante dos o tres horas, a un centro refrigerado, cercano (centro comercial, centros de la tercera edad, biblioteca)



Pide ayuda e información

  • En tu Centro de Salud. En caso de que estés tomando algún medicamento.
  • Si notas síntomas no habituales o que te hagan preocuparte, consulta a tu médico o enfermera.
  • Pide ayuda a un pariente o a un vecino, si te notas indispuesto por el calor. Si tienes más de 65años y vives solo es importante que alguien cercano contacte contigo al menos dos veces al día. Si no tienes a nadie cercano, llama a los Servicios Sociales de su Ayuntamiento.
Es importante que recuerdes:

  • Existen situaciones de agotamiento por calor y/o aparición de calambres que requieren también de cuidados de rehidratación. En estos casos es necesario cesar toda actividad, beber líquidos y refrescar el cuerpo.
  • En caso de calores intensos las personas mayores que vivan solas deben estar acompañadas y recibir ayuda diariamente de la familia y vecinos o, en su defecto, solicitar ayuda a los Servicios Sociales de su Ayuntamiento. 



miércoles, 20 de noviembre de 2013

Hipertensión arterial

La Hipertensión Arterial es una enfermedad genética y familiar.  Se han identificado por lo menos seis genes, localizados en tres cromosomas distintos capaces de transmitir la enfermedad.
Sin embargo, los factores medio ambientales son, asimismo, esenciales en la génesis de la patología hipertensiva. Es sabido que dichos factores son capaces de modificar la carga genética.  De allí surge la absoluta necesidad de cambiar conductas y estilos de vida con el fin de prevenir el advenimiento de la hipertensión arterial.

Si existen antecedentes familiares de hipertensión arterial, será importante tener en cuenta las recomendaciones siguientes:
  • Evitar una dieta con exceso de sal y de grasas animales. Está demostrado que la sal común se acumula en las paredes arteriales y provoca un estado de vasoconstricción. Las grasas pueden obstruir y dificultar la circulación sanguínea, elevando los niveles de la presión arterial. Consumir frutas y verduras.
  • Realizar un ejercicio aeróbico diariamente, de preferencia una caminata de treinta a sesenta minutos. Parece resultar más efectiva la caminata en las tardes cuando el organismo se halla “acomodado” por la actividad diaria.
  • Prevenir la obesidad, reduciendo el peso a valores normales de acuerdo a la talla y a la actividad del sujeto.
  • Evitar el tabaco y el exceso de consumo de café, pues tanto la nicotina como la cafeína son sustancias hipertensivas.
  • Controlar, dentro de lo posible, los factores que originan estrés, uno de los principales elementos patógenos de la sociedad moderna, productor de hipertensión.
  • Recordar que hay fármacos o drogas que pueden aumentar la presión arterial en personas susceptibles o predispuestas genéticamente: antiinflamatorios, anticonceptivos, broncodilatadores que contienen efedrina o pseudoefedrina, corticoides.
  • Evitar la automedicación.

Tenemos que recordar que la prevención es la mejor manera de vernos libres de una enfermedad crónica tan destructiva e invalidante como es la hipertensión arterial, con justicia denominada “el asesino silencioso”.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El infarto cerebral



El infarto cerebral o ictus es una enfermedad cerebrovascular que afecta a los vasos sanguíneos que suministran sangre al cerebro. 
También se la conoce como Accidente Cerebro Vascular (ACV). 

Ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro se rompe o es obstruido por un coágulo u otra partícula. Debido a esta ruptura o bloqueo, parte del cerebro no consigue el flujo de sangre que necesita, quedándose la zona sin riego.

La consecuencia es que las células nerviosas del área del cerebro afectada no reciben oxígeno, por lo que no pueden funcionar y mueren transcurridos unos minutos, quedando paralizada la zona del cuerpo "dirigida" por esa parte del cerebro.

Uno de los principales factores que multiplica el riesgo de padecer cáncer es la edad. Pasados los 55 años, cada década vivida dobla el riesgo de padecer un ictus.

No obstante, esto no quiere decir que las personas jóvenes no sufran el problema. Además de este hecho que nos afecta inevitablemente a todos, hay otros factores de riesgo como la hipertensión arterial, la diabetes, la arritmia cardíaca, haber sido fumador, la herencia familiar, etc.

Por lo tanto llevar una vida saludable nos ayudará a prevenir el infarto cerebral, especialmente en edades avanzadas. Además hay alimentos que debemos considerar nuestros aliados.
Según un estudio presentado en la Conferencia Anual de Prevención y Epidemiología Cardiovascular, ingerir al menos cuatro vasos diarios de leche desnatada podría reducir el riesgo de infarto.

El accidente vascular cerebral está situado entre las tres primeras causas de muerte y la primera de incapacidad motora, pérdida o disminución de la conciencia, coma, etc.
La gravedad del infarto cerebral nos obliga a estar alerta ante cualquier síntoma. A veces se producen pequeñas trombosis que son un aviso de otras más graves. 

Si se manifiestan hormigueos en el cuerpo, torpeza de algún miembro, pérdida transitoria de la visión, dificultad para hablar, ligera torcedura de la boca o mareos, hay que acudir al médico de urgencias para que inmediatamente lo valore y le ponga el tratamiento adecuado para evitar así esa posible trombosis.



jueves, 7 de noviembre de 2013

Las varices y la tercera edad

 ¿Qué son y por qué salen? 
Las arañitas son pequeñas venas dilatadas, visibles a través de la piel, que aparecen de forma frecuente en cualquier parte del cuerpo, especialmente en las piernas. No son un problema grave de salud, pero sí estético.
En cambio las várices son venas que se hinchan pero más grandes, que se crean cuando las válvulas de las venas no funcionan bien, acumulándose sangre e impidiendo su función normal. Suelen ir acompañadas de dolor, hinchazón y cansancio, y generalmente requieren intervención quirúrgica. 
Entre algunos de las factores más relevantes están los cambios hormonales (el uso de anticonceptivos), embarazos, las subidas bruscas de peso, factores hereditarios, tabaco, posturas de pie prolongadas y sedentarismo, entre otras.

¿Cómo prevenir o paliar la enfermedad? 
Hacer ejercicio constante y evitar permanecer de pie o sentado durante muchas horas en la misma posición. Lo ideal es realizar natación, caminata, bicicleta o yoga por un mínimo de 30 minutos al día. Esto ayuda a controlar el peso y a evitar el sedentarismo.

  • Utilizar un calzado amplio y suave, evitando los tacos altos, las plataformas y los zapatos angostos en la punta.
  • No usar ropa que apriete el cuerpo, y sí utilizar medias de compresión que favorecen el retorno venoso.
  • Elevar las piernas por sobre la cadera varias veces al día por al menos 20 minutos. Este ejercicio calma el dolor de las várices.
  • Darse masajes manuales ascendentes y suaves, con los pies elevados, desde los tobillos hacia los muslos. Se recomienda usar gel de aloe vera para disminuir el tamaño de las várices.
  • Dormir con las piernas levantadas con la ayuda de unos cojines para lograr la posición correcta.


¿Qué hacer para eliminarlas?
 
Lo principal es ir al médico para que evalúe la historia clínica y determine qué método (invasivo o no invasivo) es más efectivo para lograr mejorar la circulación sanguínea de las venas. Luego de tener un diagnóstico, algunas alternativas son la escleroterapia (inyección de una solución salina en la vena varicosa, que la endurece y evita que se llene de sangre), tratamiento láser (destruye la zona enferma de la vena dilatada) y ablación (se introduce un catéter en la vena que destruye el tejido venoso a través del calor). También hay métodos quirúrgicos, donde finalmente se extraen las venas varicosas.





martes, 5 de noviembre de 2013

La osteoporosis y los peligros de las caídas

Como lo indica su nombre, la osteoporosis significa poros en los huesos. Esta enfermedad se traduce en una pérdida gradual de masa ósea y en un debilitamiento de la estructura de los huesos. Por esto es que las personas que la padecen tienen mayores riesgos de fracturas a causa de caídas accidentales.

El origen de la osteoporosis está en la disminución de los niveles de calcio en el cuerpo y si bien es común asociar este trastorno a personas de mayor edad, su origen también puede estar en la niñez. Esto se debe a que el aumento de la masa ósea solo se produce hasta los 30 años, aproximadamente, y a partir de ese momento comienza una pérdida progresiva de calcio en los huesos que en las mujeres se acelera con la menopausia.

Aunque los hombres también pueden padecer de esta fragilidad en los huesos, en ellos suele presentarse en etapas posteriores debido a los cambios hormonales. Por todo lo anterior es que es tan importante contar con una masa ósea bien calcificada, ya que mientras mayores sean las concentraciones de calcio en los huesos, mayor es la resistencia que estos tienen frente a traumatismos.


Factores de riesgo de la osteoporosis

Entre los factores de riesgo de la osteoporosis están: la vida sedentaria, el consumo frecuente de alcohol y/o tabaco, la contextura física delgada, un historial familiar de osteoporosis, seguir malos hábitos alimentarios (con un consumo pobre de calcio), llegar a la menopausia en forma precoz y padecer enfermedades endocrinas. Y, a pesar de que algunos de estos factores son inevitables -como los genéticos, por ejemplo-, otros pueden ser prevenidos en forma temprana.

Consejos de prevención 
Procura una ingesta adecuada de calcio en tu alimentación y en la de tu familia, ya que así podrás aumentar la masa ósea en tus hijos antes de que lleguen a la adultez.
Si bien el calcio se encuentra en algunos alimentos vegetales, el de mejor biodisponibilidad –es decir, el que las células usan y absorben de mejor manera- está en los productos lácteos, como leche, queso, yogurt y quesillo.
En el caso específico de las mujeres, es recomendable realizarse una densitometría ósea después de los 40 años, y con la frecuencia que indique el médico, para poder tomar las precauciones necesarias en caso de que existan factores de riesgo.

Para evitar accidentes, toma medidas sencillas como cambiar tus zapatos por un modelo más cómodo, que afirme el pie. También puedes instalar una barra en la ducha, uno de los lugares en que las caídas son más frecuentes.

Finalmente, no debes olvidar que la actividad física es fundamental en la prevención de la osteoporosis, ya que la movilidad de nuestro cuerpo favorece la absorción y la correcta distribución de calcio en los huesos.

Fuente: http://www.comebienvivebien.cl/Familia/?a=166#read

viernes, 1 de noviembre de 2013

La marginación en la tercera edad

El ser humano está en continua transformación, una veces creciendo de manera fulgurante, como en la primera infancia, otras para conseguir los objetivos de estabilidad, como en el adulto, o para luchar contra alguna disminución inexorable, como en la vejez.
Estas transformaciones, con sus sentidos y ritmos diferentes, y que refieren antes que nada a la psicofisiología humana, son elaborados por cada cultura social.

Sabemos que los datos de la historia, que la vejez se ha revestido muchas veces en el pasado con una aureola de prestigio, eligiéndose a los consejeros y líderes del pueblo entre los mayores, a los que se les suponía una sabiduría superior. Incluso en nuestra sociedad hay algunas versiones honorables de la vejez, como en las elecciones de Decanos de algunas instituciones.

En lo que respecta a otras edades de la vida, también encontramos diferentes lecturas sociales. En unas civilizaciones se trata, por ejemplo, a los niños con mucha dureza y en otras, con pródiga permisividad. En ocasiones se considera que la adultez viene tras un rito de iniciación, mientras que nosotros consideramos que los jóvenes de 18 años apenas merecen ser tratados como adultos.


Cada cultura en la que nos situemos posee su propia idea acerca de cómo es y debe ser la historia biológica y social de un hombre, con sus deberes, derechos y expectativas. Se dictamina qué se debe o no se debe hacer en cada edad. Así, en niño "debe" comenzar a leer en determinada edad, y jubilarse el adulto en otra.

No sólo hay diferencias de una cultura a otra, sino que dentro de la misma cultura hay variaciones. Entre nosotros, por ejemplo, hay niños que aprendieron los rudimentos de la lecto-escritura en el Jardín de Infancia, y otros que comienzan más tarde de lo habitual, o que incluso no empiezan en absoluto, debido a problemas socio-económicos.
La cultura actual consiste en una mezcla de costumbres modernas y pasadas de moda. Las generaciones mayores vivieron en su juventud unos usos diferentes de los vigentes ahora, y les toca coexistir con las generaciones modernas.

Por lo tanto, en una cultura existen variaciones internas, múltiples versiones, pudiéndose hacer distintos juicios del hecho mismo de tener determinada edad cronológica. Nosotros vamos a tratar de ordenar tales variaciones según dos líneas sobre las que giran las ideas sociales sobre la vejez, los criterios históricos y los criterios ideológicos.