Las situaciones de emergencia
son cada vez más frecuentes en todo el mundo y las personas mayores siguen
siendo uno de los grupos más gravemente afectados por ellas. Sin embargo, por
lo común las organizaciones humanitarias pasan por alto las necesidades y las
posibles aportaciones de este grupo de edad tanto al formular sus políticas
como al actuar sobre el terreno.
Durante
una situación de emergencia operan unos factores sanitarios y sociales
específicos que, ya sea por separado o en conjunto, afectan particularmente a
las personas mayores. Se trata de los siguientes:
- La salud física
- La salud bucodental y el estado de la dentadura
- La salud mental
- La capacidad funcional y las discapacidades
- Los modos de vida
- La nutrición
- Las relaciones familiares y sociales
- La situación económica
- Las cuestiones de género
La toma de conciencia acerca de
las necesidades de las personas mayores
La consideración de estos
factores puede ayudar a reconocer a las personas de edad que están en riesgo
antes, durante y después de una situación de emergencia. Por ejemplo, los
defectos que en circunstancias ordinarias no entorpecen las actividades
cotidianas, repentinamente pueden convertirse en obstáculos que anulan la
capacidad de la persona para poder hacer frente a una situación de emergencia.
Una persona de edad con reumatismo de las rodillas, que no ve bien y oye mal
puede repentinamente quedar incapacitada para conseguir comida o recibir
mensajes que le indican que debe huir del peligro.
Para
la OMS, las personas mayores no son simplemente un grupo de población
vulnerable. Por el contrario, generalmente son muy resistentes y adaptables y
gracias a su conocimiento de la comunidad, la experiencia de emergencias
anteriores y su posición respetada dentro de la familia y la sociedad
representan recursos valiosos que conviene aprovechar.
La
toma de conciencia acerca de las necesidades de las personas mayores y las
aportaciones que pueden hacer por parte de quienes formulan políticas y
directrices puede favorecer la aplicación de intervenciones más eficaces, en
particular el acceso equitativo de los ancianos a servicios sanitarios y
sociales esenciales en todas las fases de una emergencia.

