El ser humano está en continua transformación, una veces creciendo de manera fulgurante, como en la primera infancia, otras para conseguir los objetivos de estabilidad, como en el adulto, o para luchar contra alguna disminución inexorable, como en la vejez.
Estas transformaciones, con sus sentidos y ritmos diferentes, y que refieren antes que nada a la psicofisiología humana, son elaborados por cada cultura social.
Sabemos que los datos de la historia, que la vejez se ha revestido muchas veces en el pasado con una aureola de prestigio, eligiéndose a los consejeros y líderes del pueblo entre los mayores, a los que se les suponía una sabiduría superior. Incluso en nuestra sociedad hay algunas versiones honorables de la vejez, como en las elecciones de Decanos de algunas instituciones.
En lo que respecta a otras edades de la vida, también encontramos diferentes lecturas sociales. En unas civilizaciones se trata, por ejemplo, a los niños con mucha dureza y en otras, con pródiga permisividad. En ocasiones se considera que la adultez viene tras un rito de iniciación, mientras que nosotros consideramos que los jóvenes de 18 años apenas merecen ser tratados como adultos.

Cada cultura en la que nos situemos posee su propia idea acerca de cómo es y debe ser la historia biológica y social de un hombre, con sus deberes, derechos y expectativas. Se dictamina qué se debe o no se debe hacer en cada edad. Así, en niño "debe" comenzar a leer en determinada edad, y jubilarse el adulto en otra.
No sólo hay diferencias de una cultura a otra, sino que dentro de la misma cultura hay variaciones. Entre nosotros, por ejemplo, hay niños que aprendieron los rudimentos de la lecto-escritura en el Jardín de Infancia, y otros que comienzan más tarde de lo habitual, o que incluso no empiezan en absoluto, debido a problemas socio-económicos.
La cultura actual consiste en una mezcla de costumbres modernas y pasadas de moda. Las generaciones mayores vivieron en su juventud unos usos diferentes de los vigentes ahora, y les toca coexistir con las generaciones modernas.
Por lo tanto, en una cultura existen variaciones internas, múltiples versiones, pudiéndose hacer distintos juicios del hecho mismo de tener determinada edad cronológica. Nosotros vamos a tratar de ordenar tales variaciones según dos líneas sobre las que giran las ideas sociales sobre la vejez, los criterios históricos y los criterios ideológicos.
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