La presencia de una mascota, convierte nuestro hogar en un espacio más acogedor y cálido y menos vacío. Todo esto se atribuye mucho más cuando nos hacemos mayores y la soledad entra en nuestras vidas. Es entonces, cuando el hecho de contar con ese amigo incondicional que nos observa en cada movimiento que hagamos y está siempre dispuesto a darnos su amor.
Una mascota aporta
numerosas mejoras psicológicas y físicas, porque el animal de compañía agradece
cada gesto amable que tengamos, cada atención, cariño y cuidado que le
regalemos. Siempre nos devuelve el triple.
Cuando un anciano o no tan anciano se vuelve melancólico porque sus hijos se han ido del hogar o porque echan de menos a su compañero o compañera (que no está), o simplemente no tiene a nadie que el visite, puede sortear la profunda tristeza que esto acarrea junto a una mascota con la que pueda interactuar: hablar, planear o incluso discutir; o simplemente sentir la sensación de que él está silenciosamente a su lado, observándole. Un perro, o un gato, le ayudarán a estar más alegre y ocupado. El anciano o anciana se verá obligado a salir a la calle y dar paseos o a preocuparse por la higiene y salud de su mascota. Estará mucho más optimista y saludable
.
Para los mayores, convivir con un animal de compañía puede
transmitir vitalidad e incluso pueden llegar a vivir más tiempo y con mayor
calidad.
Un perro, o un gato, o cualquier mascota pueden ser una gran alegría y una gran ayuda para todos, pero aún más cuando se ha alcanzado la tercera edad.
Un perro, o un gato, o cualquier mascota pueden ser una gran alegría y una gran ayuda para todos, pero aún más cuando se ha alcanzado la tercera edad.
Algunos de los aspectos positivos
son:
- Mayor movilidad
- Más amigos y vida social
- Menos medicinas y un aumento de la sensación de bienestar
- Entretenimiento
- Relajación y equilibrio emocional
- Más amigos y vida social
- Menos medicinas y un aumento de la sensación de bienestar
- Entretenimiento
- Relajación y equilibrio emocional
Incluso se ha evidenciado que
aumenta y mejora la calidad de vida en enfermos cardíacos. Por tanto, nada
mejor que un buen y leal amigo para combatir los pesares al llegar la vejez.
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