miércoles, 25 de septiembre de 2013

Trato hacia el anciano

A medida que vamos ganando años, tendemos a ser más rígidos en nuestras convicciones, a aferrarnos más a ellas y a mantener nuestros puntos de vista con mayor intensidad. Esto es especialmente evidente en nuestros ancianos, que han pasado muchas etapas en la vida, algunos han vivido guerras, y todos en general han tenido que ir adaptándose a los numerosos cambios que se han ido dando a lo largo del siglo XX en el modo de vida.

Por tanto, cuando llegan a esta edad de la vida, somos nosotros los jóvenes quienes tenemos que mostrar la máxima comprensión y flexibilidad hacia ellos.

Normalmente, los ancianos están habituados a su entorno. Aunque en ocasiones aparezcan algo desorientados, mientras viven en la misma casa y se rodean de las mismas personas tienden a mantenerse bien aferrados a su entorno. Sin embargo, cuando cambian de domicilio y se despiertan por la noche en un entorno diferente al que están habituados, muchos tienden a desorientarse, a sentirse alejados del hogar y amenazados, razón por la cual se sienten angustiados y se agitan.

Esto suele asustar a la familia, pero hay que subrayar que es, normalmente, pasajero: cuando vuelve a su casa, a su vida habitual, a rodearse de sus objetos, se siente reconfortado, la amenaza desaparece y suelen recuperar su comportamiento anterior.


Por ello, ante todo hay que insistir en que su comportamiento no es caprichoso, que aunque a veces parezcan niños no lo son, y que siempre subyace alguna causa en sus actitudes. Es conveniente ser pacientes e intentar comprender lo que les está sucediendo, porque es la mejor manera de llegar a ellos y conseguir entenderse.

UN CUIDADO FÍSICO INTELIGENTE ES NECESARIO, PERO LA COMPRENSIÓN, CONSIDERACIÓN, AFECTO Y RESPETO SON ESPECIALMENTE IMPORTANTES.

  • Respetar la intimidad y dignidad del anciano lo más posible.
  • Respetar y reforzar su independencia.
  • Llamar al anciano por su nombre.
  • Hablarles en el tono de voz adecuado, con claridad, despacio y siempre con respeto.
  • Mantener frente a ellos una actitud positiva y alegre.
  • Tener gestos de afecto habituales, pero siempre con respeto.
  • Escucharles con paciencia.
  • Animarles a que estén activos el máximo tiempo posible.
  • Motivarles en actividades como leer el periódico, revistas, ver la televisión o escuchar la radio, como medio de información actual.
  • Fomentar la amistad y comunicación entre ellos.
  • Motivar a las mujeres a visitar la peluquería, y a los hombres para que se rasuren o afeiten la barba.
  • Averiguar cuáles son sus aficiones o actividades favoritas y tenerlas a su alcance, si es posible.
  • Mantener el estado físico y psíquico del anciano lo mejor posible.

4 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo con la posición de Wendy Torres, respecto a que el papel que desempeñamos los jóvenes en darle las atenciones necesarias a las personas de la tercera edad, eso es sumamente importante porque siguiendo esa misma linea, los menores de edad nos toman como un modelo a seguir; y evidentemente copian lo que a su juicio les parece correcto y sin querer ya trasladamos las buenas o malas costumbres que adoptamos frente a los que nos observan.

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    1. La manera de procesar de los ancianos es mas lenta que el de nosotros, es por eso que los jóvenes tenemos que tenerles paciencia y comprender sus necesidades y tratar en lo posible en engreírlos.

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  2. Es necesario que las personas se preocupen por brindar una mejor calidad de vida a los ancianos, brindar afecto y comprensión y aumentar la comunicación con ellos. Además, es importar observar las conductas que no son habituales en esté y evitar excusar que su comportamiento se debe a la "edad".

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    1. Hay personas que dicen que por ser ancianos tienen que tener actitudes o comportamientos dichos de la "edad", pero no es que este establecido tales conductas, sino que puede ser que esas conductas sea el inicio de un trastorno o una enfermedad.

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