El
envejecimiento poblacional es un fenómeno que ocurre en todos los países en
mayor o menor grado, lo que provoca un incremento en el número y proporción de
las personas ancianas. Baste decir que en 1975 había en el mundo 350 millones
de ancianos, cifra que aumentó a 600 millones en 2000 y que casi se volverá a
duplicar en 2025 cuando ascienda a 1 100 millones. Estos cambios demográficos
tienen que ver con los avances ocurridos en el siglo XX con la mejoría de las condiciones
higiénico-sanitarias y de la nutrición, el control de las enfermedades
transmisibles, la disminución de la mortalidad general y de las tasas de
mortalidad infantil y, como consecuencia, el aumento de la expectativa de vida
de las personas. La declinación de la tasa de fertilidad y el control de la
natalidad disminuye el número de personas jóvenes y aumenta la proporción de ancianos.
Según
el Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de
Estadísticas, Cuba es hoy un país envejecido con 15,8% de personas de 60 años y
más en el total de la población. La disminución de la fecundidad durante las últimas
tres décadas es la causa principal del envejecimiento poblacional en Cuba, donde
desde hace 28 años la tasa de fecundidad está por debajo del nivel de reemplazo,
al quedar menos de una hija por cada mujer en edad reproductiva.
El
aspecto demográfico que más repercute en la asistencia médica es el llamado
“envejecimiento del envejecimiento”: el segmento de la población de crecimiento
más rápido es el de 80 años y más. En los próximos 40 años, el tamaño del grupo
de 80 años y más duplicará al de 60 años y más y, si representaba 1% de la
población mundial en 1990, para 2025 llegará a 9%. Este grupo es el que demanda
mayor atención por problemas de salud, es más dependiente y tiene más problemas
sociales y económicos.
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