A lo largo de la historia el hombre ha estado preocupado por el envejecimiento
porque, según decía Cicerón, éste se considera “…una etapa infeliz y está más
cerca de la muerte…” De ahí que siempre se hayan buscado las causas de este
proceso en aras de encontrar su “curación”. Ya en 1903, Michel Elie
Metchnikoff, sociólogo y biólogo ruso y Premio Nobel de Medicina y Fisiología,
definió la gerontología como la ciencia para el estudio del envejecimiento, con
grandes perspectivas para su desarrollo y resultados ulteriores. Los gerontólogos
caracterizan el envejecimiento por una insuficiencia para mantener la homeostasis
bajo condiciones de estrés y esta insuficiencia está asociada con una
disminución en la vitalidad y un incremento en la vulnerabilidad del individuo.
Se han enunciado múltiples teorías para explicar las causas de este proceso,
pero ninguna lo explica por sí sola y muchas, más que las causas, explican las
consecuencias o los mecanismos del envejecimiento. Lo que sí está firmemente
reconocido es que se trata de un proceso irreversible e inevitable y que la extensión
de la vida resulta de la interacción entre la dotación genética que se posee y el
ambiente en que se vive. El interés científico que despierta el estudio del
envejecimiento se ve mermado por las dificultades que presenta el método para
abordarlo, entre las que se señalan las siguientes:
1.
Es un hecho que los AM de la misma edad, varían mucho en cuanto a
funcionamiento físico, capacidades, experiencias y comportamiento. La
heterogeneidad de las cohortes de ancianos entorpece las investigaciones.
2.
Resulta difícil diferenciar los cambios producidos por el envejecimiento de
aquellos debidos a enfermedades que son fenómenos acompañantes frecuentes, sobre
todo los padecimientos crónicos, de la segunda mitad de la vida.
3.
Al recurrir a modelos animales, es difícil estudiar los de esperanza de vida
larga, pues habría que esperar el tiempo suficiente para que éstos envejezcan. En la práctica, se recurre
a animales de vida corta (moscas, helmintos, peces), pero los resultados de los
experimentos son menos factibles de extrapolar a los seres humanos.
En mi opinión es más práctico estudiar los fundamentos y componentes del envejecimiento
saludable y la manera de obtenerlo.
Es muy interesante saber que hay una ciencia que estudia al adulto mayor, y de alguna manera está comprometido con su cuidado, ya que todos nosotros estamos inmersos de pasar aquellas vivencias y nos ayuda a poder tratar y comprenderlos mejor.
ResponderEliminarEs cierto, gracias a esta ciencia se puede observar más afondo el cuidado del adulto mayor y así poder tratarlo.
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