Es un estado de abatimiento e
infelicidad, que puede ser transitorio o permanente, cada vez más frecuente en
las personas mayores; puede tener muchas causas, desde el estrés hasta la
genética y afecta la forma en que esa persona come y duerme, en cómo se valora
a sí mismo y la manera en que piensa.
Es un error bastante frecuente
atribuir a la vejez los síntomas de la depresión, es decir, desesperanza,
pesimismo, tristeza, apatía, falta de apetito o sueño, no querer estar con
personas o familiares, o creer que es normal que los ancianos se depriman. Por
el contrario, la mayoría de las personas de edad se sienten satisfechas con sus
vidas.
La
depresión en los ancianos, si no se diagnostica ni se trata, causa un
sufrimiento innecesario para el anciano y para su entorno; cuando la persona de
edad va al médico, puede solo describir síntomas físicos.
Esto pasa por que el anciano puede ser reacio a hablar de su desesperanza y tristeza, de su falta de interés en las actividades normalmente placenteras o de su pena después de la muerte de un ser querido. Las depresiones subyacentes en los ancianos son cada vez más identificadas y tratadas por los profesionales de salud mental.
Los profesionales van reconociendo
que los síntomas depresivos en los ancianos se pueden pasar por alto
fácilmente. También los profesionales detectan mejor los síntomas depresivos
que se deben a efectos secundarios de medicamentos que el anciano está tomando,
o debidos a una enfermedad física concomitante. Si se hace el diagnóstico de depresión, el tratamiento con medicamentos o
psicoterapia ayuda a que la persona deprimida recupere su capacidad para tener
una vida feliz y satisfactoria.
Una investigación reciente indica que
la psicoterapia breve (terapia a través de charlas que ayudan a la persona en
sus relaciones cotidianas, y ayudan a aprender a combatir los pensamientos
distorsionados negativamente que generalmente acompañan a la depresión), es
efectiva para reducir a corto plazo los síntomas de la depresión en personas
mayores.
La psicoterapia también es útil
cuando los pacientes ancianos no pueden o no quieren tomar medicamentos.
Estudios de la eficacia de la psicoterapia demuestran que la depresión en la
vejez puede tratarse eficazmente con psicoterapia. El mejor reconocimiento y
tratamiento de la depresión en la vejez hará que este periodo de la vida sea
más placentero para el anciano deprimido, para su familia y para quienes le
cuidan.
El apoyo del entorno de la persona es
fundamental. El trato con la persona mayor deprimida debe basarse en la
integración, paciencia y en la comprensión.
Es común que los adultos mayores tengan depresión por muchos motivos. Si la depresión no se trata a tiempo puede provocar o empeorar otros problemas de salud física y mental, así como afectar las relaciones con familiares y amigos. Un tratamiento adecuado ayudará a mejorar la depresión y hará que disfrute más de la vida.
ResponderEliminarLeí en un artículo que la psicoterapia suele ser una buena opción para tratar las depresiones leves y moderadas. Sin embargo, para una depresión grave, la psicoterapia no es suficiente. Una combinación de medicamentos y psicoterapia puede ser la opción más efectiva para tratar una depresión grave.
La psicoterapia más los medicamentos ayuda muchísimo a los pacientes con depresión, pero hay que tener en cuenta que algunas personas de edad no quieren tomar pastillas, así que si ese fuera el caso lo que se haría es hablarle y decirle al paciente que se le recomienda tomar pastillas, para que se sane más rápidamente, sin embargo no siempre escucharemos un si como respuesta, entonces lo único que queda es seguir con la psicoterapia y aunque no sea a corto plazo el paciente se recuperará.
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